Amenofis IV (1353-1335 a.C.).
El sucesor de Amenofis III era Tutmosis, su hijo mayor; sin embargo,
la muerte prematura de éste hizo que subiera al poder Amenofis
IV, más conocido como Akenatón, nombre que tomó
tras cuatro años de reinado. Su madre, la reina Tiy.
Se casó cuando aún era principe con Nefertiti.
Su infancia transcurrió en el palacio de Malqata, en Tebas. Fué
nombrado sumo sacerdote de Rá
en Heliópolis y coronado faraón en el templo de Amón
en Karnak. Durante los reinados de Amenofis III y Tutmosis IV, el clero
de Amón había sido desplazado por el de Rá y se
había introducido el culto a
Atón. En el año cuarto de su reinado, Amenofis
IV tomó el nombre de Akenatón y construyó una nueva
capital en el desierto, Aketatón, la actual
Tell el-Amarna. Akenatón instauró el culto a un dios
único, Atón, representado como el disco solar, del cual
salían brazos que acababan en manos con el signo Ank de la vida,
siendo Akenatón el único profeta del dios e intermediario
entre los hombres. (¿Es quizás esto el comienzo de la
primera religión monoteista?).
Para iniciar su revolución
buscó apoyo del clero de Heliópolis. Ordenó cerrar
todos los templos. A los sacerdotes les quitó los privilegios
y confiscó todas las posesiones de los templos. Como sumo sacerdote
de Atón, no aceptaba la autoridad del sumo sacerdote de
Amón y tambien suprimió el culto a Osiris,
ya que el destino en el Más Allá dependía de la
lealtad al faraón. Pero el pueblo seguía adorando a los
dioses antiguos. Atón era un dios universal, creador de todas
las cosas y anterior al mundo. Su culto no enraizó en el
pueblo ya que se han hayado estatuas de Bes
incluso en la propia capital.
Akenatón se preocupó
más de las cuestiones religiosas que de la pólitica. El
rey de Biblos, Rib-Adda, fue asesinado, a pesar de que el ejército
egipcio acudió en su ayuda. Egipto perdió entonces sus
posesiones en el Próximo Oriente, y los hititas aliados
con sus vecinos Babilonios aprovecharon esta ocasión para
llegar hasta las mismas fronteras de Egipto. Tras la muerte de Akenatón,
el rey hitata recibió una carta de la reina viuda de Egipto solicitando
un hijo para casarse con él. El rey hitata lo envió pero
fue asesinado. Fue entonces cuando los hititas decidieron atacar Egipto.
El ejercito egipcio conducido por Horemheb, repelió el ataque
y expulsó a los hititas, quienes, al regresar a su patria, llevaron
la peste. Akenatón abandonó total o parcialment su cargo,
ya que dejó la política en manos de sus colaboradores,
lo que llevó a Egipto al declive.
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